tengo una pequeña -aunque a veces sobreexplotada- vena coleccionista por lo que he sido a menudo un blanco fácil para las casas discográficas y sus varias ediciones "especiales"... hasta que ya me harté de ser yo quien financia sus desmesurados propósitos de beneficios, pero bueno eso ya es otra historia y probablemente otro post.
El tema es, que a finales de los noventa (¿lo seguirán haciendo? no lo se... que no he visto ninguno los últimos años en madrid) las discográficas hacían de vez en cuando una edición limitada/especial/coleccionista (es que no sé cual es el criterio para cada uno de los nombres pero en fin) de un exitoso disco... y en aquella ocasión la novedad/curiosidad residía en que el CD en si era una finísima capa de Oro de 24K...
Y así fue como adquirí mi primer disco de Oro que no fue otro que la banda sonora de Michael Nyman para la película The Piano (que si hay alguien que no la ha visto ya está poniendo remedio a tal lapsus cinematográfico)
The Piano fue la responsable de que yo me acercara a la música de Michael Nyman... al que seguí con cierta inconstancia. Después de varios desencuentros y fechas perdidas en Grecia o España... no podía perderme el concierto que ofreció en el teatro Compac ayer.
Lo primero que tengo que destacar de Michael Nyman fue su increíble cercanía con su público. Tanto antes como después del concierto estuvo en la entrada del teatro firmando y haciendose fotos con una amabilidad casi infantíl. Me sorprendió ver un hombre algo "pequeñito" y con una cara amable mucho menos seria de lo que aparenta en el cartel...
Y como comentario/impresión del concierto creo que me quedo con un twittero que decía que "le fue imposible abrir la boca para gritar "bravo" por miedo a que se le escapara su acelerado corazón".
He de admitir que la música de Nyman me parece a veces muy repetitiva (de allí mi inconstancia en el seguimiento del compositor) pero ayer durante las dos horas de concierto me encontré maravillado por la fuerza y la poesía de las melodías elegidas y el alma que su banda ponía en interpretar cada una de las notas. De verdad una delicia para ojos y oídos.
No obstante no pude no pensar que había partes que me quedaron "cortas"... y me explico. En este tipo de eventos suelo dejarme llevar por la música, me sumerjo en lo que imagino es una historia de notas que hablan, se quejan, luchan, piensan, se enamoran, lloran y ríen, debaten y... finalmente concluyen...llegan a un lugar... un nuevo punto de partida.
y en este aspecto he de admitir que he tenido que iniciar varios viajes (desde distintos puntos) y abandonar a medias casi todos ellos, dado que las melodías paraban muchas veces (al finalizar los de 3-10 minutos de duración reglamentarios) antes de mi anhelada conclusión, dejándome con un interrogante...en medio de la nada
Que así sea, igual el rarito soy yo... (y mi profesor de música y mi madre que me enseñaron la música como tal ejercicio mental)
Con eso y todo me encuentro desde esta mañana escuchando una selección de toda su discografía en spotify y me he quedado especialmente enganchado (de nuevo) a la maravillosa banda sonora de Drowning by numbers (que por su titulo "Ahogado a números" se gana una dedicatoria a Ut y su entrada de hoy)
ps. estoy esperando/buscando leer alguna crítica/crónica en algún blog/periódico hoy pero todavía no encuentro nada... y es que hasta donde yo conozca las obras de M. Nyman me pareció que ninguna de las piezas tocadas fuera "nueva" por lo que sospecho que por alguna razón el tan anunciado estreno mundial de la banda sonora del nuevo espectáculo de Dreams no se produjo ayer... no me quejo, no; Que lo que ayer escuchamos superó mis expectativas y compensó lo que al confirmarse sería una publicidad engañosa.
Actualizado...
... y en efecto acabo de leer esta crónica en El País...
