El sonido de las bombas cayendo en algún lugar cercano haciendo que el fantasma de la muerte sobrevolara toda la ciudad, no tenía ningún efecto dentro de la casa. En su interior un padre invalido y ausente a causa de las heridas de guerra recibe los cuidados de su única hija. Castigados ambos a permanecer encerrados, esclavos-sirvientes, presos -no del pánico de la muerte, si no- de la malicia de la viuda que llegó con sus cuatro hijos a ocupar el lugar de madre/esposa.
Los bombardeos seguían día tras día aumentando el miedo a morir... y la rabia de vivir. Al caer la tarde los bares, teatros, las calles oscuras y los sótanos se llenaban de gente que desafiaba el desolador paisaje entre bebidas, bailes y encuentros efímeros… algunos quizás con la ilusión y la esperanza de buscar el amor eterno
… ella también…
imaginaba como sería salir un día fuera,
ir a Café De Paris del que tanto había escuchado (a escondidas) hablar entre sus harmanastr@s.
imaginaba como sería salir un día fuera,
ir a Café De Paris del que tanto había escuchado (a escondidas) hablar entre sus harmanastr@s.
Y aquella noche decidió salir… Se puso un simple vestido blanco y unos zapatos brillantes–el único objeto que guardaba de su madre y que confiaba le traería buena suerte.
...y fue al Café de Paris
...y lucía esplendida
...y bailó
...y se enamoró de un piloto de guerra herido
...y fue correspondida
El reloj marca las 00:00… medianoche
y las bombas impactan de lleno sobre el Café De Paris
Entre las ruinas, el fuego, los gemidos de los heridos y los cadáveres, unas enfermeras se llevan a nuestra protagonista al hospital.
Minutos después el enamorado piloto reconoce entre los escombros uno de sus zapatos e inicia la búsqueda de su cenicienta por toda la ciudad…
Una búsqueda por los lugares más inhóspitos, sórdidos y violentos de una ciudad en guerra… Golpeado por alguna que otra pandilla termina con un último golpe -de suerte esta vez- en el hospital.
La búsqueda ha terminado… -para los espectadores- … que los protagonistas sufrirán un poco más entre pasillos, médicos y habitaciones que les ven pasar pero no coincidir
hasta el, esperado y feliz, final…
…a mi me lo contó Matthew Bourne en Sadler’s Well el 03 de Diciembre del 2010 De Matthew Bourne y sus innovadores montajes he hablado ya en dos o tres ocasiones. Su Cenicienta (con la música original de Prokopiev) no añade nada nuevo a su capacidad y/o genio como director/coreógrafo… que para ser sincero fue algo que de cierta manera me decepcionó… pero fue este un vacío que se llenó perfectamente por el inesperado –para mi- guión, el desarrollo magistral de la historia y las emociones, envuelto todo esto en un escenario magnífico con un sonido y efectos espectaculares. El Acto II que se desarrolla en el Café De Paris es impresionante… empezando con uno de los “rewind” mejor ejecutados que he visto en mi vida…
ps. He echado un vistazo a la programación de Saddler Wells de 2011 … menos mal que no vivo en Londres que el teatro ese sería mi ruina.
ps1. y para los fans de las celebridades... dejo constancia que dos asientos delante de mí estaba sentado Sir Ian McKellen. No es que yo le reconociera –que soy un desastre para eso de las caras- pero me dijeron que era él y vimos varios acercarse a pedirle un autografo.









