es uno de los primero libros de “temática” junto con “Teleny” (atribuido a Oscar Wilde) y “Biberón con Coca–Cola” que leí bajo recomendación y amable prestación de mi querido oboi_me
es el título -y un fragmento- de una conversación on-line, que forma parte de un libro que describe los anhelos, las mentiras, la desesperación, la esperanza, los amores y la decepción que se forjan en los chats por internet, esas habitaciones de encuentros virtuales que en los años noventa (sin cámaras o perfiles con fotos) irrumpían en nuestras vidas como método alternativo de comunicación (alimentando la esperanza de emparejamiento) y crearon muchas noches de insomnio... Recuerdo haber vivido una de esas noches con un tal “Utopía”. No recuerdo la conversación en detalle ... pero a raíz de esta experiencia empecé a copiar y pegar algunos de los chats que mantuve posteriormente.
Solo recuerdo que hubo una conexión instantánea, que varias veces nos preguntamos si nos conocíamos de algo, pero ninguno se atrevía a desvelar su verdadera identidad... exploramos hasta las altas horas de la mañana nuestros mundos y concluimos en varias ocasiones que seriamos una pareja perfecta, que deberíamos de conocernos en persona, quedar, hablar cara a cara, irnos de viaje... recuerdo que preso del entusiasmo incluso le di mi numero de teléfono (no hubo reciprocidad en el gesto)...
El día siguiente tendríamos que ir a trabajar... teníamos mucho sueño pero el insistía en “hablar” un poco más. Que lo que más le gustaría en aquel momento era ver amanecer en mi compañía...
...salido el sol desapareció sin más... (*Utopía has quit the conversation* apareció en mi pantalla)
...me quedé esperando un rato a ver si se volvía a conectar; no lo hizo
me duché y me fuí a trabajar sin haber dormido nada, alimentando la esperanza de que me llamaría o me enviaría un mensaje...
...nunca llamó...
...no se volvió a conectar (por lo menos no como Utopía)
algunas semanas después, con el recuerdo de Utopía todavía presente, leí este libro de M. Harinos y comrpedí que muchas de esas historias/personas son vampiros que se alimentan de sentimientos y necesidades, y que están destinadas a morir de madrugada con la luz del sol y ser enterrados en la fosa común del olvido.
No dejé de “chatear”... pero sí dejé de gastar tiempo y energía en aquello, exigiendo a los pocos minutos de líneas escritas una comunicación más directa y real... y así fue como conocí a “Sergio”...

