a lo mejor si la dopamos con algo de Amphetamina... quizás la iglesia lograse espabilar...
...pero mucho me temo que al igual que en la pelicula el mundo de la iglesia y el mundo ideal y/o real... son dos orillas distantes con un puente suspendido que no termina de unirse...
Cierro este “ciclo” de cine con las otras películas LGTB que he visto estos días, estando comodo en mi sofá y siempre con buena compañía...
Amphetamine es una película que llega al festival de cinelesgai desde Hong Kong y cuenta la relación que se desarrolla entre un adinerado hombre de negocios gay y un joven con varios complejos socioeconómicos, sexuales y como el titulo indica también de drogas... Nada nuevo bajo el sol…
La película como historia y personajes no es que me llegara demasiado, y su enfoque típico de películas asiáticas no sorprende. No obstante he de reconocer que me ha dejado una sensación de buen cine y en términos generales me gustó.
Tiene muchos momentos de excepcional concepción y belleza…
La recurrente aparición del puente suspendido a medio terminar y que intenta unir los dos orillas opuestas domina los escenarios en los que se ha rodado la película como un recordatorio constante de dos mundos opuestos que no terminan de acercarse. De haberla visto en el festival creo que se habría llevado un 7-8
… y para terminar he recurrido a un “clásico” para mi (y que viene muy bien como respuesta a la visita del Papa hace unos dias)… así que aprovechando que Thalassa no la había visto, he vuelto a ver “Priest”.
Es una obra de mediados de los 90 pero que bien se merecería un re-estreno estos días… Recuerdo haberla visto en Atenas con Platero en un cine “marginal”, de esos que están escondidos en un callejón y que apenas tienen 6 filas de asientos, lleno de un reducido público gay que procuraba no ser visto entrar en el cine. Por lo menos en Grecia, Priest fue una película polémica levantando protestas por parte de la iglesia y solo se estreno en aquella pequeña sala (unos meses mas tarde en la misma sala, convertida en aquella ocasión en teatro vería una impecable representación de Bent, con la misma sensación de marginalidad. Dato curioso que vincula esas dos obras es que el protagonista de Bent (Stavos Zalmas -que todavía hoy no se ha atrevido salir del armario) estaba protagonizando una mini serie en el que hacía de cura :-).
Es una obra de mediados de los 90 pero que bien se merecería un re-estreno estos días… Recuerdo haberla visto en Atenas con Platero en un cine “marginal”, de esos que están escondidos en un callejón y que apenas tienen 6 filas de asientos, lleno de un reducido público gay que procuraba no ser visto entrar en el cine. Por lo menos en Grecia, Priest fue una película polémica levantando protestas por parte de la iglesia y solo se estreno en aquella pequeña sala (unos meses mas tarde en la misma sala, convertida en aquella ocasión en teatro vería una impecable representación de Bent, con la misma sensación de marginalidad. Dato curioso que vincula esas dos obras es que el protagonista de Bent (Stavos Zalmas -que todavía hoy no se ha atrevido salir del armario) estaba protagonizando una mini serie en el que hacía de cura :-).
Priest me sigue pareciendo una maravilla, un manifiesto de los valores cristianos y una crítica a las reglas impuestas por la iglesia que nada tienen que ver con la fé
La lucha interna del cura con esa reglas y su fé quedan retratadas de una manera excelente y con una solución satisfactoria. Mención especial para la señora que aparece sirviendo la mesa llevando un delantal en el que se puede leer “Meat is Murder” ...




