No fue idea del Ministerio de Defensa, sino de una mujer llamada Fuencisla Gozalo, procuradora de profesión, que desde hace años colecciona ejemplares de esta obra en todos los idiomas del mundo. Lo tiene en 200 lenguas. Buscando nuevas incorporaciones para su librería descubrió la triste historia de un traductor afgano llamado Ghulam Sakhi Ghairat, hoy director de la Escuela Diplomática de Kabul, que en 1977 hizo una pequeña edición del libro en dari. "No llegó a venderse nunca y la conservó en cajas en su casa", le contó a la ministra de Defensa, Carme Chacón. Hasta que durante la guerra, bombardearon su vivienda. Todo ardió. "Para repartirlos pensé que podía ayudarnos nuestro Ejército", explica, "y le envié una carta a la ministra". "Badghis es una provincia muy necesitada, y si no constituye un peligro para nuestros soldados creo que sería bueno que se encargasen de su reparto en escuelas, bibliotecas, entre las mujeres y los niños", decía la misiva.
El Ministerio de Defensa le contestó que le parecía una excelente idea y que se ponían manos a la obra. Fuencisla no quiso perdérselo y viajó a Afganistán para ver con sus propios ojos a mujeres y niños paseando con su ejemplar. "Ningún niño había podido leer El Principito. Ahora sí. Podrán aprender los valores que enseña el libro: honestidad, lealtad, amistad. El traductor me dijo que lo más importante para garantizar la seguridad en el futuro, para que los niños no terminen en campos de entrenamiento talibanes, es la educación".
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Ya era hora de "reconciliarme" (aunque solo en parte) con la "labor humanitaria y pacificadora" que se supone que "ejercen" los soldados desplegados por las zonas de conflicto (que ellos mismos han provocado)...
y es que no puedo resistirme a ver con buenos ojos que el Ministerio de Defensa Español haya abrazado la iniciativa y el sueño de Fuencisa Gonzalo y haya permitido el uso de los recursos militares que mantiene en Afganistan para facilitar la distribución de "El Principito" en la provincia de Badghis en el tan castigado Afganistan (aunque reconozco que la imagen de repartir el libro desde un camión militar y con un fusil colgando en el hombro me parece como minimo "rara").
En fin, que esta es una discusión mucho más complicada (y hoy toca sentirse contento por este sueño cumplido y esta victoria de la educación)... aunque como en todo problema complicado la solución podría ser mucho más sencilla -o ingenua pero no por eso menos valida... ¿y si no existieran los ejercitos?







